Cinco claves para entender la destitución de Lugo
Quién es, por qué se fue y cómo sigue el proceso. El sitio francés Rue 89 explica la destitución del presidente paraguayo.

Fernado Lugo, presidente de Paraguay desde 2008, fue sometido a un
proceso de destitución relámpago, un año antes del fin de su mandato.
Esta partida brutal fue desaprobada por los países de la región y por
los organismos interestatales.
Es todo un símbolo en Paraguay, pero también en el resto del subcontinente.
Es
el hombre de izquierda que puso fin, al llegar a la presidencia en
2008, a 60 años de hegemonía del Partido Colorado, de derecha.
Esta configuración política tiene su
historia particular, la del dictador Alfredo Stroessner, depuesto en
1989. A pesar de la caída del despota, el Partido Colorado no fue
desmantelado y logró mantenerse por mucho tiempo al frente del país.
Hubo que esperar hasta la entrada en la escena política del obispo
católico Fernando Lugo en 2006 y luego las elecciones presidenciales de
2008 que ganó, para que el Partido Colorado entregara las llaves del
palacio presidencial.
En ese momento, la victoria del “obispo de los pobres” generó una ola de esperanza en el pais. Prometió luchar contra la desigualdad y la corrupción que afectan a Paraguay, uno de los paises más pobres de América del Sur.
El pueblo le dio su confianza: antes de dejar la Iglesia para
dedicarse a la política trabajó con los más desposeídos, en Ecuador y
luego en Paraguay.
Defendió especialmente a los campesinos “sin
tierra” contra la minoría de latifundistas, dueños de la mayoría de los
recursos agrícolas desde el siglo XIX.
Aunque Lugo logró la presidencia, quedó bastante aislado en el escenario político.
En
2008 fue electo gracias a una coalición de movimientos sociales y
partidos políticos, tanto de derecha como de izquierda, unidos por la
idea de librarse del Partido Colorado. Es la Alianza Patrótica para el Cambio (APC).
Pero
el bloque no tuvo larga vida:
el principal integrante, el Partido Liberal, de derecha, no sostuvo sistemáticamente las reformas de Lugo después de su elección.
Aunque apoyó la voluntad del presidente para mejorar el acceso de los
paraguayos a la salud, no hizo lo mismo con la reforma agraria tan
esperada.
Lógicamente los campesinos se desilucionaron. Gustavo Zaracho, presidente del Colectivo Paraguay en Francia explicó: “
Fernando
Lugo trató de pasar leyes en este sentido, como la creación de un
catastro independiente para saber a quién le pertenecen las tierras.
Pero el Congreso las rechazó.”
Una masacre impulsó la destitución
El 15 de junio 17 personas murieron en Curuguaty, en el sudeste del
país, durante el desalojo de campesinos sin tierra que ocupaban un
terreno que le pertenecía a un gran propietario.
Entre ellos hubo 11 civiles y seis policías. El Parlamente se apropió
inmediatamente de la cuestión, sin precedentes tan graves en el país.
La oposición acusó a Lugo de no haber sabido manejar la crisis.
El Senado empezó entonces un proceso de destitución. El 22 de junio votó, con gran mayoría, la salida del presidente.
Federico Franco, el vicepresidente, está a la cabeza del país. Forma
parte del Partido Liberal, antiguo aliado de Lugo. Antiguo porque ya
desde hace un tiempo había tomado distancia del obispo de los pobres.
Apenas un mes después de la elección de Lugo, los dos hombres
mostraban posturas distintas, especialmente sobre la reforma agraria. Lugo quería que fuese una prioridad, mientras que Franco condenaba las ocupaciones de los campesinos sin tierra.
- ¿Por qué algunos denuncian un golpe de Estado?
Desde el anuncio de la destitución de Lugo, la izquierda
latinoamericana protestó por la partida forzada del presidente
paraguayo:
- Cristina Fernández lo llamó un “golpe de Estado ilegítimo”.
- En Venezuela, Hugo Chávez utilizó el mismo adjetivo para definir al nuevo jefe de Estado.
- En Bolivia, Evo Morales lo llamó un “golpe de Estado parlamentario”.
Francia también criticó la destitución, pero con un lenguaje más
diplomático. En su sitio, el Ministerio de Relaciones Exteriores declaró
que “comparte las preocupaciones de la Unión Europea y de la
Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la destitución de
Fernando Lugo y la incidencia que ésta podría tener sobre los
compromisos democráticos de Paraguay.”
Hay que decir que el Senado paraguayo se apuró bastante. Según el
artículo 225
de la Constitución, tiene la posibilidad de confrontar al Presidente
con un procedimiento de destitución, que tiene la forma de un proceso
(el equivalente al
impeachement de los Estados Unidos). Pero Lugo fue destituido en 24 horas, tiempo récord.
Los medios censurados
Las consecuencias de la destitución de Lugo no se hicieron esperar.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) se preocupó por un primer intento de
censura de los medios.
Andres Colman, periodista del diario Última Hora y presidente de Foro de Periodistas Paraguayos (FOPEP) le explicó a RSF que
el director de comunicación del nuevo gobierno se presentó en los
estudios de la televisión pública para exigir el cese de la difusión de
los programas, “incluso dijo que venía de parte del nuevo
presidente Federico Franco, lo que nos alarmó. Está claro que la
difusión por TV pública de las manifestaciones de apoyo a Lugo, asi como
su programa ‘Micrófono abierto’, que le da directamente la palabra a
los ciudadanos, sembraba pánico en el seno del nuevo gobierno.”
La presión popular logró por el momento evitar que se eliminara cualquier programa. Roque
Mereles, periodista paraguayo, contó: “Los funcionarios de la
televisión pública denunciaron a través de las redes sociales y las
radios este intento de censura. A partir de ahí, un grupo de jóvenes se
manifestaron delante de la televisión pública y a través del programa
‘Micrófono abierto’. Este espacio existe hasta ahora con un gran número
de personas que protestan contra la destitución de Lugo.”
Lo que más sorprende es que la próxima elección presidencial en
Paraguay iba a ocurrir en… nueve meses. Y según las leyes un presidente
no puede volver a presentarse. Lugo tendría que haber dejado el poder en
2013 de todas maneras.
Después de haber aceptado su destitución, por miedo a que se
produjeran enfrentamientos violentos, el domingo denunció un golpe de
Estado parlamentario.
El martes detalló a la prensa la creación de un gobierno paralelo:
“Quiero resistir hasta que recuperemos el mando. Con los ministros
queremos convertirnos en fiscales, observadores y monitorear todo lo que
van a hacer los nuevos ministros.”
Fuente: Rue89 – “Au Paraguay, la destitution de Fernando Lugo en cinq questions” – 26/06/2012